Eres el recuerdo que le da sentido a mis textos.
Qué pena que tengas que ser un recuerdo,
no veas como duele.
No veas como duele amarte, como duele lo que realmente te hace feliz.
Es contradictorio seguir esperando a que vuelvas.
Pero qué cojones quieres que haga si eres la luz en mis días nublados,
la calma en los días guerra.
Realmente me enfado conmigo misma, por enamorarme hasta del mínimo detalle de ti.
Y es evidente que me enamorase,
con la perfección con la que caminas hacia un lugar donde consigues que no exista lo malo,
donde solo tú sabes hacerme feliz.
Duele que alguien más se haya dado cuenta de esa perfección,
y por eso ya no estás,
y por eso escribo,
para que duela un poco menos.
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